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  • Sáhara Occidental: ¿qué le falta a Argelia para ganar su guerra contra el Imperio?

    Merecen reflexión las palabras del ministro argelino de A.E., Sabri Boukadem, quien, habiendo conocido al embajador de Damasco en Argel, le presentó sus condolencias por el fallecimiento de su homólogo sirio, Walid al-Mouallem.

    Al final de esta reunión, Boukadem dijo a Al-Mayadeen que “la pérdida de un diplomático experimentado como Walid al-Mouallem no era exclusiva de Siria”, sino que “el mundo árabe y la diplomacia árabes acaban de padecer una gran pérdida”: “Argelia apoya a Siria. El pueblo sirio tendrá que decidir su propio destino y ningún país extranjero tendrá que interferir en esta cuestión. La posición de Argelia es decisiva y bien fundada sobre principios: Argelia ha estado al lado de Siria en las circunstancias más difíciles y siempre estará a su lado, no solo de palabra, sino también en la práctica ”.
    En efecto, en marzo de 2020 e incluso cuando el eje EE. UU./ OTAN hizo un primer avance en el Magreb a través de Turquía y los Emiratos, a través de la pseudo guerra de Libia, Argel comprendió rápidamente que su apoyo a Siria no podía reducirse a simples llamamientos para que los países árabes creen las condiciones necesarias para el retorno de Damasco a la Liga Árabe. En aquel enconces e incluso mientras Turquía continuaba, con la ayuda de la OTAN para desembarcar a los terroristas takfiristas a bordo de sus barcos y después de haber tomado el control de al-Watiya, a bordo de sus aviones, en Libia, no lejos de las puertas de Argelia, una gran delegación argelina fue a Damasco para expresar la voluntad argelina de cooperar con el ejército sirio. Luego vino un nuevo avance turco en el Sahel en el contexto del proyecto para desestabilizar las fronteras argelino-malienses y allí nuevamente, se sintió la necesidad de una mayor cooperación argelina-siria.
    La guerra intra-OTAN por el gas mediterráneo siendo solo un pretexto, vimos en el proceso, la armada de la OTAN ocupar el Mediterráneo occidental, incluso se prevé que construya bases navales allí, nuevamente para imponer un bloqueo de facto a Argelia. El paralelo con Siria estaba en la mente de todos hasta que estalló la ruptura de la tregua en el Sáhara Occidental. ¿Podría extinguirse el fuego que el eje Estados Unidos / OTAN acaba de encender en el Magreb Islámico solo para facilitar el control israelí en la región sin una alianza efectiva con Siria y otros Estados y grupos de Resistencia?
    Preocupada por el peligro de los terroristas en el norte de África, Argelia no solo continúa la política de apoyo al gobierno sirio que lucha contra la propagación del terrorismo en otras regiones del mundo, sino que ha autorizado el despliegue del ejército argelino en el extranjero de acuerdo en su nueva Constitución. En este sentido, decidió luchar contra el terrorismo en Mali, pero también la posibilidad de una intervención militar para defender al aliado estratégico de Argelia en la región: la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), un miembro de pleno derecho de la Unión Africana.
    En efecto, la ruptura de la tregua Rabat / Polisario, decidida por el eje Estados Unidos / Israel en el contexto de una intervención militar eminentemente peligrosa de las fuerzas marroquíes en la zona de amortiguamiento de Guerguerat, no podía tener otro objetivo que el de atentar contra la profundidad securitaria y estratégica. Esto es tanto cierto que los Emiratos e Israel han decidido esta vez dejar de jugar con rostros enmascarados, sino en directo y sobre la mesa. El hecho de abrir consulados en el Sáhara Occidental, lo que hicieron los Emiratos, además encaja perfectamente con la voluntad de EE.UU. / OTAN / Israel de ver esta región transformada en una “nueva Siria” o un “nuevo Yemen”, capaz de justificar el despliegue de tropas extranjeras occidentales, “evidentemente movilizadas con el propósito de aportar ayuda a un Marruecos que acaba de firmar un acuerdo militar de diez años con EE.UU.
    Dentro de poco, también se espera que el trono marroquí se vea sometido a una fuerte presión para lanzar llamamientos a los Estados Unidos, a Francia, a sus satélites del Golfo para luchar contra los “terroristas y separatistas saharauis” y todo ello, en paralelo con las operaciones de desestabilización interna que Abu Dhabi y Tel Aviv vienen realizando desde hace dos años en Argelia, sin éxito, pero cuyo ritmo sin duda se aceleraría. La historia de los incendios en el norte de Argelia no es ajena a esto. No hace falta decir que la ANP (ejército argelino, ndlr), se está preparando para ello, pero ante una “coalición”, hay que formar parte de una coalición. La alusión del MAE argelino al apoyo práctico al ejército sirio podría significar eso, señala un analista que afrirma:
    Casi diez días después de la reanudación de la guerra en el Sáhara Occidental, el Consejo de Seguridad brilla con su silencio, con tal de que presione para que se encienda la mecha de la guerra, otra más, en el Magreb, una región que alberga a los musulmanes más anti-sionistas del mundo. Ser secuestrado por el eje Estados Unidos / Israel posibilita todos los comportamientos, incluidos los crímenes de guerra contra la población civil en los territorios ocupados, en un momento en el que la MINURSO no tiene otro mandato que vigilar un alto el fuego que voló en pedazos debido a la acción marroquí en la zona de amortiguamiento. Intentando imponer a los saharauis, y por consiguiente a Argelia, una guerra, el eje Estados Unidos / Israel también impone una pesada carga al aliado marroquí en un momento en que la economía del reino se hunde bajo el efecto de pandemia. En lugar de entregarle el rico territorio saharaui, empujan a Marruecos al colapso. Eso es lo que le hicieron a Arabia Saudita, arrastrándola a la guerra en Yemen y Turquía, empujándola hacia el deslizamiento en Siria. Para el eje Estados Unidos / Israel, cualquier alianza significa esclavitud ”.
    Pars Today, 23 nov 2020
    #SaharaOccidental #Maroc #Polisario #WesternSahara #Normalizacion #Israël #Palestina #Turquía
  • El derecho internacional y el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental por parte de Trump

    María López Belloso, Universidad de Deusto
    En el día internacional de los derechos humanos, el presidente estadounidense Donald Trump ha sacudido el panorama internacional con el anuncio del reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el territorio del Sahara Occidental, en clara violación del derecho de autodeterminación saharaui.
    Este anuncio llega después de que hace casi un mes Marruecos rompiera el alto el fuego que imperaba en la zona desde 1991 con su incursión militar en la franja de El Guerguerat, incumpliendo las disposiciones del Acuerdo militar nº1 firmado entre ambas partes y la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) en 1997.
    Desde ese momento, Marruecos ha hecho serios esfuerzos por tratar de silenciar los enfrentamientos militares en el muro, y las olas de arrestos, detenciones y hostigamientos que se han venido produciendo en los territorios ocupados por parte de las fuerzas armadas marroquíes. Este anuncio por parte de un presidente, Trump, saliente constituye un golpe de efecto en esta guerra mediática que sin duda supone un duro golpe a la parte saharaui, pero sobre todo, al Derecho Internacional y a la tradición iusinternacionalista de EE.UU.
    Los Altos del Golán y el Sahara Occidental
    Sin embargo, no es la primera vez que el presidente Donald Trump sorprende con un anuncio como este en un contexto similar. En marzo de 2019, Trump anunció el reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golan, que el Estado israelí se anexionó en 1981, y que tampoco está amparada por el derecho internacional, ni el resto de países de la comunidad internacional. En palabras de Stefan Talmon, este anuncio del presidente estadounidense supuso no sólo el “rechazo de más de 100 años de trayectoria del derecho internacional” sino también la contribución histórica de EE.UU. y de sus presidentes a la legalidad internacional. Efectivamente, desde 1978 Marruecos mantenía una postura constante que defendía la ilegalidad de la ocupación israelí del Golan, y de los asentamientos en Cisjordania.
    Más allá de las repercusiones geopolíticas de este anuncio, y de la consolidación de la alianza de Netanyahu y Trump, este reconocimiento fue rechazado por la comunidad internacional y por el propio Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
    Efectivamente, el anuncio de Trump fue duramente criticado, no sólo por Siria, cuya integridad territorial se veía afectada por este anuncio, sino que también grandes potencias como China, Rusia o los países árabes manifestaron su disconformidad con el anuncio del presidente estadounidense. Este rechazo se trasladó también al Consejo de Seguridad, donde todos sus miembros, excepto EEUU, condenaron “duramente la acción y advirtieron que pone en riesgo la estabilidad regional y socava el orden internacional basado en normas”.
    Con el reconocimiento de la anexión israelí del territorio, el presidente norteamericano contravenía lo establecido en el derecho internacional y en las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (Res 242 de 1967, Res 338 de 1973 y Res 497 de 1981) pero, sin embargo, de acuerdo con las declaraciones del Secretario General Antonio Guterres, no consiguió que el status del territorio variara ante los ojos del derecho internacional.
    Al igual que el anuncio sobre los Altos del Golán buscaba un impacto global sobre el conflicto Israel-palestino, el anuncio de Trump reconociendo la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental, más allá del efecto real de un presidente saliente en menos de tres semanas, busca desnivelar la balanza política en el conflicto saharaui.
    Como describe la propia Biblioteca del Congreso, este tipo de declaraciones tienen un “carácter ceremonial” y carecen de efecto legal inmediato.
    De manera similar al anuncio de 2019, las declaraciones de Trump de 2020 no se sostienen desde el punto de vista de la legalidad internacional, a la luz de la cual el estatus del territorio como no autónomo pendiente de descolonización es claro.
    Del mismo modo, también estas declaraciones han supuesto una oleada de reacciones por parte de distintos actores internacionales, recordando la naturaleza internacional del conflicto, e incluso en el seno del propio partido republicano.
    Concretamente, la Ministra de Asuntos Exteriores española, Arancha González Laya, a quien casualmente este anuncio le ha coincidido con su visita a Israel y Palestina, ha llamado al “respeto de las resoluciones de Naciones Unidas” en la resolución del conflicto saharaui.
    Sin embargo, al igual que en el caso de la soberanía israelí sobre el Golán, está por ver que este anuncio tenga un impacto sobre el conflicto, y sobre el estatus del territorio, como afirma Rana Jawad.
    Además, no cabe duda de que este acuerdo tendrá consecuencias para Marruecos. En un artículo sobre esta cuestión a principios de año, cuando ya se rumoreaba esta posibilidad, algunos medios marroquíes cuestionaban su veracidad por las innegables consecuencias que acarrearía para el estado alauí. Así, Samir Benis, en su artículo para Morocco World News afirmaba que Marruecos se “pondría al nivel de Israel” y daría argumentos al Frente Polisario para asimilar ambos conflictos. Por tanto, lo que evidencia este anuncio es que la presión que la vuelta a la guerra supone para Marruecos no es tan insignificante como quiere hacer parecer, cuando está dispuesto a asumir consecuencias tan relevantes en el ámbito regional e internacional.
    Palestina y el Sahara Occidental, diferencias y similitudes
    Lo que pone de manifiesto este anuncio, no cabe duda, es la estrecha relación entre los conflictos palestino e israelí, a pesar de que tradicionalmente los palestinos no se han solidarizado con la población saharaui. Sin duda, esta falta de colaboración entre dos actores que comparten tantos elementos (ocupación del territorio, población refugiada, conflicto prolongado y ambigüedad de la comunidad internacional) ha estado marcada por el estatus de Marruecos entre los países árabes.
    En el conflicto saharaui los países árabes han mantenido una postura alineada con el respaldo a las tesis marroquíes que ha sido seguida también por los actores palestinos, ignorando las similitudes entre ambos casos.
    Sin embargo, como señalaba Rana B. Khoury ya en 2011, “a pesar de las diferencias contextuales e históricas”, la historia reciente de ambos territorios ha estado “llena de conflictos y derramamiento de sangre”, y en ambos casos “los saharauis y los palestinos continúan viéndose disuadidos de lograr la autodeterminación, una realidad que continúa problematizando la base del orden actual”.
    Del mismo modo, en los dos conflictos, la claridad del derecho internacional se ve afectada por los intereses políticos y económicos que subyacen a declaraciones como las realizadas por Donald Trump en ambos casos. Estos intereses han llevado a pensar que las injerencias externas podrían “palestinizar” el conflicto saharaui, tratando de dividir a la población y de mermar el apoyo de ésta al Frente Polisario.
    No obstante, el escaso respaldo de movimientos como Khat Chahid o “Iniciativa Saharaui por el Cambio”, y la reciente creación de ISACOM con fundamentos alineados con la postura defendida por el Frente Polisario, han puesto de manifiesto que hasta la fecha, esta estrategia no ha surtido efecto.

    Por otro lado, como señalaba Randa Farah, la estrategia de prolongación del conflicto en aras de la desmotivación y hastío de la población no ha resultado exitosa en ninguno de los dos casos, y en ambos contextos la identidad de las generaciones en el exilio o en el refugio con la causa, sigue siendo generalizada.

    Igualmente, tanto el Frente Polisario como la ANP son conscientes de que tienen que seguir buscando vías para mantener el conflicto activo en el derecho internacional, y ambas partes han conseguido éxitos muy importantes, como las sentencias de tribunales europeos respecto a los recursos naturales saharauis, la aceptación de Palestina en organizaciones internacionales como la UNESCO o el TPI, y, retrotrayéndonos un poco más, las dos opiniones consultivas del Tribunal Internacional de Justicia sobre el Sahara Occidental en 1975 y sobre Palestina en 2004.
    Este nuevo movimiento de la presidencia norteamericana, y esta nueva analogía entre ambos casos, debería traducirse en una mayor alineación de las estrategias políticas y legales de ambas poblaciones de forma que ambos puedan conseguir la aplicación del derecho internacional en ambos contextos.
    Un movimiento más en la partida
    Por tanto, para entender las implicaciones globales del anuncio realizado por Trump, es necesario analizar la situación desde una perspectiva más amplia y tratar de dilucidar la situación real de los actores en “la partida”.
    En la semana previa a esta declaración, la batalla se ha jugado en el tablero africano, donde la UA ha apostado por respaldar los esfuerzos de la ONU para solucionar el conflicto saharaui.
    Está por determinar aún, cuál va a ser la postura de otros actores relevantes, como la UE, y si, tal y como hicieron con el anuncio de Trump en 2019 los países europeos se mantienen fieles a la legalidad internacional, o si, por el contrario, los intereses del principal aliado marroquí, Francia, inclinarán la balanza del lado de la ilegalidad internacional.
    María López Belloso, Investigadora asociada del proyecto GEARING ROLES (H2020), Universidad de Deusto
    This article is republished from The Conversation under a Creative Commons license. Read the original article.
    Tags : #SaharaOccidental #Marruecos #Palestina #Normalización #Israel #Polisario
  • La Palestine trahie

     

    par Ammar Koroghli*

    «La paix basée sur l’égalité et la justice passe avant tout par la fin de l’impunité d´Israël. Il faut un boycott politique, économique, sportif, moral à l’image de celui qui a fait plier le régime de l’Apartheid» (Pierre STAMBOUL)
    Ainsi, divers Etats des « pays frères » normalisent leurs relations avec l’entité sioniste. Triste normalisation pour les Emirats Arabes Unis, Bahreïn, le Soudan, le Maroc (après l’Egypte et la Jordanie), faisant peu de cas de leurs peuples muselés et sous la férule et la carotte de l’oncle Sam en proposant d’ignobles marchandages. De la duplicité politique à l’état pur.
    Dans son film « America America » (1963), Elia Kazan (Grec par les origines, Turc par la naissance) met en scène des personnages dont des Arméniens subissant le joug des tenants de l’Empire ottoman. Se doutait-il que l’Administration de cette Amérique qu’il vénérait allait porter de rudes coups à un autre peuple ? Jusqu’à décider unilatéralement de faire d’El Qods capitale d’Israël et de proposer des trocs politiques à des régimes honnis par leurs peuples. Décisions autant irresponsables qu’infondées à tous points de vue, notamment de la légalité internationale… Pire : des « pays frères » arabes plantent donc, désormais à ciel ouvert, leurs couteaux dans le dos du peuple palestinien, victime innocente, notamment de la « perfide Albion » (« L’Angleterre n’a pas d’amis ou d’ennemis permanents, elle n’a que des intérêts »). Méditons la leçon.
    Rappelons-nous. Tout commence le 2 novembre 1917. Un certain Arthur Balfour, ministre britannique des Affaires étrangères s’il en fut qui, dans une lettre ouverte, a pu écrire : «Le gouvernement de Sa Majesté voit favorablement l´établissement d´un foyer national juif en Palestine» (exit l´Argentine et l’Ouganda comme projet pour ce faire). Pour rappel également, l´ONU adopta la résolution 181 partageant la Palestine en un État juif (56% des territoires pour seulement un tiers des habitants Juifs et le reste -48% des terres- pour les deux tiers d’habitants arabes). Ce, avec un statut international pour Jérusalem. Pour les Palestiniens, c´est la Naqaba, la catastrophe. C‘est la destruction de leur société et de leurs villages suivie de l´exil de la grande majorité de la population. Dès l’origine à ce jour, les Palestiniens vivent la marginalisation, les discriminations, les assassinats «ciblés», la misère… La question palestinienne se doit d’être le problème de tous les esprits épris de justice et de liberté pour les peuples autant que pour les individus. Il s’agit tout de même de l´expulsion de tout un peuple de sa terre.
    Et depuis plus d´un siècle, le sionisme applique la même stratégie : s’emparer des terres et institutionnaliser le fait accompli afin de marginaliser le peuple palestinien. Et pourtant en Palestine, et ailleurs dans les pays arabes du Machrèk comme du Maghreb, la communauté juive vivait paisiblement avec les Arabes de façon générale et les Palestiniens de façon particulière. Peuple innocent, le peuple palestinien a été également trahi par les dirigeants des pays arabes. Ainsi, la guerre de 1948 a entraîné 800.000 expulsés (plus de la moitié de la population arabe de Palestine) et des villages entiers ont été effacés de la carte de la Palestine (plus de 500). Ceux qui ont pu échapper à l´expulsion forment aujourd´hui avec leurs descendants environ 15 à 20% de la population israélienne et vivent dans un Etat qui se définit comme juif, les ignorant superbement. Et pratiquant à ce jour une colonisation condamnée par les instances internationales comme par les Etats.
    Cette duplicité qui ne dit pas son nom continue. Ainsi, l´Égypte a commencé dès le 1er mai 2008 ses livraisons de gaz à Israël. Elle s´était engagée à lui livrer 1,7 milliard de mètres cube de gaz par an durant 15 ans au moment même où Ghaza, sous embargo israélien, n´avait pas d´électricité ! Et, en cela, on aura raison de dire qu’on ne saurait être plus arabe que les arabes eux-mêmes, d’autant qu’un certain nombre d’entre ces pays « frères » se dévoilent désormais au grand jour pour « normaliser » leurs relations avec l’entité sioniste, jusque là souterraines pour consolider et pérenniser leurs régimes que l’Histoire ne manquera pas de condamner et de clouer au pilori. Ces monarchies ne tiennent que par leurs pétrodollars et leurs liens avec leur oncle Sam.
    Cela étant, les groupes de pression agissant dans les sphères politique, économique et médiatique (pour l’essentiel en Europe occidentale et aux USA) bénéficient en toute vraisemblance d’une marge de manœuvre suffisante permettant une action de nature à effacer définitivement cette injustice flagrante à l’endroit des Palestiniens. Injustice à laquelle ont contribué ces pays. Mais le peuple palestinien continue de souffrir le martyr du fait du sentiment de culpabilité des pays occidentaux sur lesquels un magistère moral est exercé en permanence par ces groupes de pression. Et, faut-il le rappeler, Israël reçoit une énorme aide de toutes natures des Etats-Unis (chaque année quelque cinq milliards de dollars) et autres livraisons d´armes ?
    Et faut-il préciser ici que, de l’intérieur d’Israël même, des voix s’élèvent pour dire non à cette injustice et à l’impunité d’Israël. Ainsi, ce qu’il a été convenu d’appeler les nouveaux historiens israéliens soulignent par exemple la responsabilité de Ben Gourion, entre autres, dans l´expulsion de plus d´un demi-million de Palestiniens. L’un d’eux, Ilan Pappé, dont l’un des ouvrages est paru sous le titre : «Le Nettoyage ethnique de la Palestine» ne manque pas de le souligner : «Quand la propagande israélienne répète inlassablement que «les Arabes sont partis d´eux-mêmes» à l´appel de leurs dirigeants, il s´agit d´un mensonge fondateur destiné à masquer le crime qui s´est déroulé, il y a 60 ans» (Ilan Pappé : Le Nettoyage ethnique de la Palestine (Ed. Fayard, Paris).
    Certains journalistes israéliens ne sont pas en reste dans la dénonciation d’Israël, l’un d’eux écrit: «Deïr Yassin, c´est ce paisible village que les groupes juifs terroristes Etzel et Lehi avaient attaqué, le 9 avril 1948, en massacrant toute la population : hommes, femmes et enfants. Je ne rappellerai pas ici l´histoire sanglante des oreilles tranchées, des entrailles répandues, des femmes violées, des hommes brûlés vifs, des corps jetés dans une carrière, ni la parade triomphale des meurtriers» (Israël Shamir: Les chasseurs de vampires Jaffa, le 14 mars 2001 ; cité par L’Expression du 12 Mai 2008).
    Et que dire alors de Sabra et Chatila ? De l’invasion du Liban et des massacres de Ghaza ? Alors comment faire la paix dans ces conditions ? Le président Bill Clinton qui a exercé durant deux mandats n’a pas réussi. Le président Barack Obama également. L’Administration américaine du président élu, M. Biden, le pourra t-elle ? Le doute est permis, et pas seulement par référence au coup de Jarnac du président sortant, fantasque et imprévisible à souhait. La politique de la terre brulée.
    En effet, pour cette question éminemment urgente, celle de la Palestine, force est d’observer également qu’avec deux mandats, l’action dans la perspective de la paix du président Obama n’a pas eu les résultats escomptés. Et sans aucun doute, sa réélection n’a même pas permis de mesurer les efforts consentis pour à la fois redresser l’économie de son pays (ce faisant l’économie mondiale), mais également à contribuer à résorber les foyers de tensions en Palestine (mais également en Irak et en Afghanistan). Les Etats-Unis y sont pourtant pour quelque chose dans ce chaos. Comment remettre ces pays en l’état, à un moment où, de surcroît, notre Terre gravement menacée par ailleurs comme ne cessent de nous en aviser les experts en écologie. Un auteur américain, William Blum, ayant gravité dans l’Administration américaine en qualité de haut fonctionnaire, expose lucidement les intérêts de cette administration, voire de certaines couches et individualités localisées et liées aux grandes sociétés pétrolières et au complexe militaro-industriel américain. Alors, la question palestinienne aux USA ? Les intérêts, économiques pour l’essentiel, d’abord…
    Il est vrai qu’en l’absence de contrepoids sérieux, crédible et efficace dans son opposition à cette même administration, force est d’observer que celle-ci monopolise (pour combien de temps encore ?) la violence à l’échelle planétaire sous le couvert de «mondialisation» et agit de façon fort belliqueuse depuis 1945 afin de mettre toutes les économies considérées comme périphériques sinon à genoux, à tout le moins tournant autour de sa galaxie… Ainsi pour atteindre ses objectifs, l’auteur nous rappelle que l’Administration américaine a été l’auteur de bombardements du Japon (bombe A sur Hiroshima et Nagasaki) et du Vietnam (un million de morts et vingt ans de destruction de ce pays). Elle a utilisé de l’uranium appauvri (qui est radioactif) lors de la guerre du Golfe, ainsi que des bombes à fragmentation (William Blum : L’Etat voyou, éditions Parangon, cité dans ma contribution : «L’Irak : les leçons d’une agression» in El Watan du 6 avril 2008). Il est vrai hélas que l’Amérique s’est bâtie dès l’origine sur la violence : massacre des Amérindiens dont les survivants ont été parqués dans des réserves et traite des Noirs devenus depuis Afro-américains qui n’ont de cesse, à ce jour, de se battre pour leurs droits civiques.
    Monsieur Obama a pu dire Yes, we can. Son successeur fait d’El Qods capitale d’Israël. Et pourtant (comme a pu dire Galilée, en son temps), contribuer au règlement de la question palestinienne est un devoir de la plus haute importance, d’autant que les Palestiniens (voire les Arabes et les Musulmans) n’ont pas de lobby qui oeuvrent pour leur cause. Ou si peu. Combien, en effet, la Maison Blanche compte t-elle de collaborateurs et autres conseillers Arabes et Musulmans ?
    Oui, la question palestinienne est aussi notre problème, Arabe ou pas. El Qods demeurera éternelle pour tous et non pour une communauté prédéfinie. Elle devrait être la question qui interpelle tous ceux et celles épris de paix, de justice et de liberté en Algérie et à travers le monde. Le peuple palestinien ne doit pas être livré à lui-même. Pas plus que le peuple sahraoui ; à cet égard, le Maghreb divisé plus que jamais recule plus qu’il n’avance pour le plus grand bonheur des puissances du moment.
    *(Avocat – Auteur Algérien)
    Le Quotidien d’Oran, 20 déc 2020
    #Palestine #Israël #Normalisation